16.8.21

Reseña Histórica del Parque Recreaciónal Hermes Gudiño -; Carache Edo Trujillo

  EL PARQUE RECREACIONAL HERMES GUDIÑO: GÉNESIS, INFRAESTRUCTURA Y REIVINDICACIÓN DEL PATRIMONIO DE CARACHE

Coordinación y Texto: Carlos Enrique Rodríguez Arrieche (Cronista Municipal de Carache)

CAPÍTULO I: GÉNESIS HISTÓRICA Y JURÍDICA DE LA LOMA DE BONILLA

1. El Parque Recreacional Hermes Gudiño: Espacio de Identidad
Ubicado a una altitud de 1448 msnm, el Parque Recreacional Hermes Gudiño trasciende su mera ubicación geográfica para convertirse en un refugio perenne donde la tierra templada converge de manera armónica con el cielo. Al recorrer sus senderos, el visitante se sumerge en un ecosistema de bosque húmedo de montaña; un espacio donde el tiempo parece detenerse bajo el susurro constante del viento. La experiencia sensorial y ambiental del recinto está definida por su clima fresco, con temperaturas que oscilan entre los 16 °C y 29 °C, ofreciendo un respiro vital y un oasis de oxigenación frente al rigor del calor tropical de las zonas bajas.
2. Antecedentes y Sucesión (1944)
La secuencia documental del predio que hoy sustenta el parque comienza formalmente en el año 1944. Tras el fallecimiento del ciudadano Juan Bautista Sáez, se inició el proceso de adjudicación de sus bienes, dejando en calidad de herencia un lote de terreno ubicado en el sitio denominado "La Loma de Bonilla" a favor de la ciudadana Micaela Sáez de Rivero. Este acto de transmisión patrimonial privada y del derecho sucesoral quedó debidamente asentado en los registros públicos bajo el Protocolo Primero del cuarto trimestre de ese mismo año 1944.
3. Proceso de Compra-Venta al Estado (1948)
Bajo la fe pública del Registrador Subalterno, Juan Bautista Hernández Bracamonte —y de acuerdo con una certificación oficial de títulos emitida posteriormente en el año 1986—, consta de forma taxativa que en mayo de 1948 se formalizó una operación de compra-venta definitiva sobre el referido inmueble rural, extinguiendo la propiedad privada sobre el sector en favor del dominio público. Los detalles de esta histórica transición patrimonial se resumen a continuación:
  Vendedora: La ciudadana Micaela Sáez de Rivero, actuando en su condición de propietaria legítima por derechos sucesorales.
  Comprador: El Estado Trujillo, representado legalmente por su Procurador General, el Doctor Arturo Calderón Paolini, quien procedió investido bajo las facultades y la autorización expresa de una Resolución Ejecutiva emanada del gobierno regional.

  Condiciones: La venta se transó e instrumentó de forma "pura y simple", libre de gravámenes, por la suma de seiscientos bolívares (Bs. 600).
  Con la firma definitiva de este instrumento jurídico el 20 de mayo de 1948, Micaela Sáez traspasó formalmente al Estado Trujillo la plena propiedad, dominio y posesión real del terreno, consolidando a la entidad pública como la única dueña legal del predio.
4. Ubicación, Colindancias y el Entorno Natural
  El terreno adquirido por el Estado, situado bajo la jurisdicción político-territorial del Municipio Carache, quedó perfectamente delimitado y georreferenciado en las actas de compra a través de los siguientes linderos y puntos de referencia tradicionales:
  Norte (Frente): El Camino Nacional (eje vial articulador de la región).
  Sur (Pie): Terrenos y propiedad del ciudadano Jorge Rodríguez.
  Lateral Este: El cuerpo hídrico conocido como la "Laguna Amarilla".
  Lateral Oeste: La Laguna de "El Carruzo" y terrenos pertenecientes a Cayetano Rivero.
5. Formalización y Protocolización del Bien Público
     La adquisición de las lagunas y tierras de la Loma de Bonilla fue facultada mediante una Resolución Ejecutiva fechada el mismo 20 de mayo de 1948. En el ámbito del derecho público y la administración del Estado, estas compras de terrenos con características lacustres y paisajísticas singulares se ejecutaron bajo los fines estrictos de utilidad pública, ornato o la expansión planificada del patrimonio natural estadal.
   El documento legal definitivo fue redactado con rigor técnico por el propio Procurador, Dr. Calderón Paolini, y registrado y protocolizado formalmente al día siguiente, el 21 de mayo de 1948. Este acto jurídico de nacimiento institucional contó con la certificación y firmas de los ciudadanos Luis Sáez y José Manuel Solarte en calidad de testigos instrumentales, sellando así el destino público del inmueble que hoy conocemos como parque.

CAPÍTULO II: EL CONSTRUCTOR PRIMORDIAL: LA FIGURA DE HERMES GUDIÑO BRICEÑO


1. Raíces, Origen y Genealogía (1923)
  Para comprender la materialización física del parque es imperativo rescatar con absoluta precisión metodológica la biografía de su artífice. El ciudadano Hermes Gudiño Briceño nació en el vecindario de Miticún, dentro de la jurisdicción de Boconó, el 3 de abril de 1923 exactamente a las 6:00 a.m. Fue hijo legítimo de Froilán Gudiño, de oficio agricultor, y de Rosalía Briceño, dedicada a las labores del hogar. Según consta de forma fidedigna en las actas del Registro Civil de Boconó, el infante fue presentado ante la autoridad civil el 17 de julio de ese mismo año 1923, actuando como testigos de ley los ciudadanos Pedro Bastidas y Juan B. Linares.
2. Juventud, Traslado y Arraigo en Tierra Carachense
   Siendo aún un hombre joven en busca de horizontes laborables, Gudiño se trasladó desde su natal Boconó hacia el pueblo de Carache. En esta tierra hospitalaria inició de inmediato su vida laboral activa, desempeñándose inicialmente como supervisor en las destilerías de la zona, específicamente en la fiscalización y fabricación de alcoholes artesanales y comerciales como el reconocido aguardiente anisado (Mixnumbox), así como en las faenas recias e industriales propias de los trapiches cañameleros del valle.
   En Carache, Gudiño no solo echó raíces firmes y formó un hogar digno basado en los pilares de la responsabilidad y el respeto mutuo junto a su esposa e hijas, sino que adoptó una identidad cultural y afectiva profunda con el entorno. A pesar de su innegable origen boconés, expresaba de manera continua con humildad y hondo orgullo una frase que sellaría su gentilicio espiritual: "Me siento carachero". Su integración e identificación con los problemas del pueblo fueron de tal magnitud que la comunidad lo adoptó unánimemente como a un hijo predilecto, mientras él asumió formalmente a Carache como su verdadera "Patria Chica".
   Las fuentes orales y los cronistas contemporáneos lo recuerdan nítidamente como un hombre de baja estatura y tez trigueña, caracterizado siempre por un trato llano, ameno y una vestimenta distintiva que constituía su estampa diaria: siempre portaba camisa y pantalón de color kaki o marrón. Su ética de trabajo era civilista y horizontal; jamás permitió que sus subalternos lo llamaran "jefe", exigiendo en su lugar ser considerado un servidor humilde y un obrero más entre sus trabajadores. Esta rectitud moral y su disciplina técnica fueron las bases de su inmenso reconocimiento y aprecio público.
3. El Surgimiento: Liderazgo de Base y Resistencia Política
   Antes de la transición democrática local de 1969, ejercer como concejal de la oposición frente al partido hegemónico de gobierno (Acción Democrática) en la Cámara de Carache requería de un coraje civil y un liderazgo de base sumamente sólido. Hermes Gudiño no ascendió a las esferas de la política local por inercia o componendas; lo hizo impulsado por su peso propio, su carisma y su arrastre en la estructura organizativa distrital del partido COPEI, donde desempeñó roles de alta conducción:
  Pilar Partidista: En su condición de Presidente Distrital de su organización, se convirtió en la pieza clave para el sostenimiento, movilización y defensa ideológica de sus bases en la región.
  Concejal de Oposición: Formó parte activa de la minoría legislativa encargada de fiscalizar con rigurosidad la gestión de los fondos locales, consolidando una imagen pública de absoluta integridad y pulcritud que le granjeó el respeto unánime tanto de sus propios adversarios políticos como de la colectividad en general.
4. El Guardián del Patrimonio: Rol como Síndico Procurador
    Bajo el esquema institucional y constitucional previo a la reforma descentralizadora de 1989, el Concejo Municipal concentraba de forma directa tanto las facultades legislativas como las ejecutivas del distrito. En este complejo contexto administrativo, Gudiño ejerció con celo el cargo de Síndico Procurador Municipal, desempeñando un rol dual que resultó determinante para el futuro territorial del municipio:
  Fiscalizador Legal del Municipio: Actuó como el primer guardián insobornable de los bienes comunales. Su firma y visto bueno representaban el aval legal indispensable para cualquier movimiento, ejidamiento, concesión o enajenación que afectara los ejidos y terrenos públicos del Distrito Carache.
  Defensor de la Autonomía Local: Protegió con firmeza jurídica los recursos naturales y financieros de Carache frente a las constantes presiones centralistas del poder ejecutivo nacional y del gobierno estatal de la época, lo que le otorgó una legitimidad moral e institucional única ante el pueblo carachero.

CAPÍTULO III: EL CONFLICTO JURÍDICO DE 1968 Y EL IMPULSO REGIONAL
1. La Disputa de "La Loma de Bonilla" (1968)
    El 17 de julio de 1968, según consta de forma fidedigna en las actas asentadas en el Libro de Sesiones Ordinarias del Concejo Municipal de Carache (página 64), estalló un conflicto de orden crítico que puso en jaque el nacimiento mismo del proyecto del parque turístico. Mientras la Cámara Municipal proyectaba e iniciaba la planificación para la construcción de los primeros quioscos recreativos en el área de las lagunas, los apoderados de la Sucesión Benítez se presentaron formalmente reclamando la supuesta propiedad y derechos privados sobre aquellos terrenos.
   Ante este dilema que amenazaba con paralizar la obra pública, Hermes Gudiño —en razón de su cargo y su experticia jurídica sobre los ejidos— fue comisionado formalmente por la Cámara para ejecutar una auditoría exhaustiva, profunda y perentoria frente a los archivos del Ministerio de Agricultura y Cría (MAC). Esta labor de "limpieza legal" e investigación paleográfica se transformó en el eje estratégico del proyecto; al regularizar los títulos, desmontar las pretensiones particulares y demostrar de forma irrefutable la titularidad y posesión del Estado Venezolano desde la compra de 1948, Gudiño blindó legalmente la obra contra futuras impugnaciones, asegurando que el parque recreacional naciera sobre una base jurídica e institucional inexpugnable. Fue en este mismo fragor defensivo donde Gudiño formuló las primeras propuestas de infraestructura técnica para el sector, incluyendo el diseño de una acequia canal y la plazoleta de "La Pandita" (Av.Gran Cacique Carachy)
2. El Compromiso Político de Sánchez Cortés (1968)
Una vez consolidada la seguridad jurídica del terreno gracias a la auditoría de Gudiño, el proyecto del parque de la Loma de Bonilla escaló rápidamente del interés municipal al ámbito de la planificación regional debido a una coyuntura política determinante. En el fragor de la intensa campaña electoral de fines de 1968 —que a la postre llevaría a la Presidencia de la República al Dr. Rafael Caldera y a la Gobernación del Estado Trujillo al Dr. Alejandro Sánchez Cortés—, el candidato a gobernador realizaba una gira política en caravana hacia la capital del Distrito Carache.
Al transitar por la sinuosa carretera de la comunidad de la Loma de Bonilla, Sánchez Cortés ordenó realizar una parada técnica, quedando profundamente cautivado por el imponente potencial del paisaje, la neblina y los cuerpos hídricos. Tras evaluar de forma rápida en el sitio las condiciones climáticas excepcionales y la riqueza ecológica de la laguna a 1448 msnm, el líder político identificó de inmediato la factibilidad técnica para asentar allí un centro recreacional y turístico de envergadura regional. Frente a su equipo de acompañantes directos, entre los que se encontraba el joven dirigente Nixon Montilla Ruiz, pronunció con solemnidad el compromiso histórico que definiría el futuro geográfico de la zona:
> "Si gano las elecciones, construiré en este lugar un parque turístico".

CAPÍTULO IV: LA FASE OPERATIVA, LA ALIANZA ESTRATÉGICA Y LA TRANSFORMACIÓN FÍSICA (1969-1970)
1. La Alianza Estratégica y el Nombramiento Operativo (1969)
Con la victoria electoral sellada en las urnas y el posterior nombramiento e instalación del Dr. Alejandro Sánchez Cortés como Gobernador del Estado Trujillo, la figura y el rol de Hermes Gudiño experimentaron un salto cualitativo trascendental: pasó de las funciones de control legislativo municipal a la ejecución directa de las obras del Estado.
El 31 de marzo de 1969 marcó el inicio de la fase operativa del parque. Según reza el Acta N.º 9 de la Sesión Ordinaria del Concejo Municipal de Carache (Punto 5º), la Cámara recibió la notificación oficial de los nombramientos civiles realizados por el Ejecutivo Regional para el distrito. En dicho acto administrativo, Hermes Gudiño Briceño fue nombrado formalmente por el Gobernador como Jefe de la Zona de Obras Públicas Estatales del Distrito Carache.
2. Transición al Poder Ejecutivo y Canalización de Recursos
Para poder asumir con entera libertad y dedicación esta nueva y alta responsabilidad técnica, Gudiño solicitó formalmente ante la Cámara Municipal un permiso indefinido para retirarse de su curul legislativa, procediéndose de inmediato a la juramentación del ciudadano Abdón Briceño Leal para cubrir las funciones de Síndico Procurador. Este movimiento de Gudiño significó una promoción político-administrativa estratégica con dos implicaciones de primer orden para el proyecto:
  Dependencia Autonómica y Recursos Presupuestarios: Al asumir una jefatura de vialidad y construcciones de orden estadal, Gudiño pasó a formar parte del gabinete técnico de confianza directa del Gobernador. Esto le otorgó la capacidad institucional de canalizar de forma expedita el presupuesto regional, asignar cuadrillas fijas de obreros gubernamentales y movilizar maquinaria pesada del Estado directamente hacia el proyecto de la Loma de Bonilla.
  Ejecución Técnica de la Promesa Gubernamental: Gudiño obtuvo el poder fáctico y operativo para materializar la visión paisajística de Sánchez Cortés. La antigua iniciativa comunal se elevó formalmente al rango de "Obra de Estado", reconociendo institucionalmente a la Loma de Bonilla como un área de desarrollo estratégico para el turismo andino.
La dualidad histórica de Gudiño —quien poseía un conocimiento milimétrico de la legalidad de las tierras por su rol previo como Síndico y ahora detentaba el mando técnico como autoridad ejecutora del MOP— fue el motor que imprimió celeridad y viabilidad a los trabajos de ingeniería. El Gobernador Sánchez Cortés encontró en él al aliado idóneo: un funcionario con disciplina prusiana, honestidad a toda prueba y dominio pleno del territorio.
3. La Visión Geográfica e Infraestructura Física
Desde su despacho de Obras Públicas, Hermes Gudiño inició el diseño de la infraestructura fundamentándose rigurosamente en las coordenadas geográficas del sitio (9°36'54" N, 70°16'27" W) y en las ventajas comparativas de su microclima templado. Comprendía con claridad que la altitud de 1448 msnm constituía el principal valor de atracción para los viajeros y turistas que buscaban un refugio fresco frente al sofocante calor de las zonas bajas del estado Trujillo y las regiones vecinas de Lara y Zulia.
La transformación física del terreno agreste e inundable de la Loma de Bonilla se ejecutó entre 1969 y 1970 a través de tres etapas operativas rigurosamente coordinadas:
  Primera Etapa (La Estructura de Piedra y Agua): Gudiño no se limitó a la firma de órdenes de despacho; seleccionó personalmente a los artesanos ebanistas y picapedreros de mayor maestría en el valle. La titánica tarea de levantar los muros de contención de la laguna principal fue encomendada al ciudadano Atanacio Bello, un reconocido maestro artesano de la piedra. Estos muros de piedra limpia trascendían la mera ornamentación estética: eran obras de ingeniería hidráulica vitales para estabilizar los taludes y la cuenca hídrica de la denominada Laguna Amarilla. Simultáneamente, se edificaron con bloques las primeras estructuras civiles: los quioscos recreativos, las salas de baño públicas y la cabaña rústica destinada al alojamiento de los guardaparques.
  Segunda Etapa (Recreación, Identidad y Deporte): Una vez consolidado el vaso de la laguna, el enfoque de la Jefatura de Obras Públicas se desplazó hacia el esparcimiento masivo. Se construyó una pista de baile circular techada, pieza arquitectónica geométrica que se convertiría con los años en el ícono visual del parque y en el epicentro de las celebraciones comunitarias de Carache. Asimismo, se explanaron e incorporaron áreas deportivas de canchas abiertas para la práctica técnica de básquetbol y voleibol. (Nota histórica: Décadas más tarde, en el año 1995 - 96, la gestión de la Alcaldía Municipal conducida por Nixon Montilla y finalizada por Miguel Rincón complementaría esta visión original con la edificación de cinco cabañas turísticas diseñadas para la pernocta de visitantes en la montaña).
  Tercera Etapa y Culminación Operativa (1970): Para las postrimerías del año 1970, el área central del complejo turístico se dio por culminada y plenamente operativa. Durante todo el proceso de construcción, a Hermes Gudiño se le vio de forma ininterrumpida metido entre el fango y los obreros, vistiendo con orgullo su uniforme kaki. Su autoridad no emanaba de los decretos, sino de su presencia física y su ejemplo en la obra. Un detalle humano que define su gestión es que él mismo, en sus ratos libres, atendía y daba la bienvenida a los primeros grupos de excursionistas y delegaciones musicales que arribaban desde Carora, demostrando que su labor superaba lo estrictamente técnico: Gudiño fue, en esencia, el primer promotor e ideólogo del turismo receptivo en Carache.
CAPÍTULO V: EL FACTOR HUMANO: LA OBRALIBRE Y EL SENTIMIENTO SINDICAL

1. El Primero de Mayo como Rito de Apropiación Social
   La consolidación histórica del Parque Recreacional no se explica únicamente desde la fría frialdad de los despachos de la Gobernación de Trujillo; se comprende y se internaliza en las parrilladas obreras y en los acordes de los instrumentos de cuerda en la Loma de Bonilla. Los testimonios históricos de ciudadanos como Germán Cumaná revelan que el parque experimentó un "bautismo social" y una apropiación comunitaria espontánea mucho antes de que se redactara cualquier decreto formal de inauguración.
Bajo el fuerte liderazgo sindical del dirigente José de Jesús Montilla (padre de Nixon Montilla), el parque —incluso encontrándose en plena fase de construcción y movimiento de tierras— se convirtió por derecho propio en el epicentro geográfico de las celebraciones del Día Internacional del Trabajador cada primero de mayo. El humo de los fogones, las reuniones de las cuadrillas de vialidad y la música de las cuerdas carachenses humanizaron el concreto, la madera y la piedra de Atanacio Bello. Esta apropiación social desde las bases trabajadoras fue lo que verdaderamente convirtió a Gudiño en un legítimo "Hijo Adoptivo" de Carache: él no levantaba paredes aisladas del entorno humano, sino que permitía y estimulaba que el pueblo celebrara su propio esfuerzo creador dentro de ese espacio natural.
2. La "Obra Abierta" sin Fronteras (1970)
   El testimonio de Germán Cumaná aclara un aparente vacío historiográfico: la inexistencia de registros documentales sobre una inauguración formal o un corte de cinta protocolar en 1970. Esta ausencia se debió a que, para la concepción democrática de Hermes Gudiño, el parque era una "obra abierta", continua, viva y en constante evolución colectiva. No se concibieron cercas, rejas ni aduanas institucionales en ese momento; el terreno recreativo se integraba de forma libre, natural e infinita con los sendereros de la montaña y el tránsito de los campesinos. Gudiño recibía a los turistas foráneos con la naturalidad y la hospitalidad de quien abre las puertas de su propia casa, promoviendo durante su jefatura un turismo de cercanía que no conocía de reglamentos burocráticos estrictos, sino de la sencillez y el afecto carachense.

CAPÍTULO VI: EL TRÁGICO ABRIL DE 1974 Y EL COLAPSO ADMINISTRATIVO
1. El Impacto de la Pérdida de Hermes Gudiño
   La historia del parque y de la propia gestión de los servicios públicos en el Distrito Carache dio un giro inesperado, doloroso y trágico en las primeras horas de abril de 1974. El ciudadano Hermes Gudiño Briceño falleció víctima de un aparatoso accidente de tránsito ocurrido en las cercanías de la ciudad de Barquisimeto, Estado Lara. Su muerte física se produjo de manera lamentable apenas dos días antes de que cumpliera los 51 años de edad, truncando su vida en la plena madurez de su labor creadora y ejecutiva.
  En Carache, la infausta noticia causó un impacto profundo, un vacío institucional inmediato y un genuino duelo colectivo en todos los estratos sociales. La comunidad no solo lloraba la pérdida técnica del Jefe de la Zona de Obras Públicas Estatales, sino la partida física de un líder de masas que había logrado personificar la cercanía real del poder con las necesidades del pueblo. Se recordaba con reverencia al funcionario probo que, a pesar de detentar una alta jerarquía y administrar los recursos financieros de la Gobernación, jamás abandonó su sencillez; aquel hombre que, vestido invariablemente de kaki o marrón, trabajaba codo a codo con sus obreros en las laderas neblinosas de la Loma de Bonilla. Con su repentino fallecimiento, el complejo de la laguna quedó erigido como su testamento físico e histórico más importante.
2. La Crisis Institucional: La "Tierra de Nadie" de 1974
   La desaparición física de Gudiño el 1 de abril de 1974 no solo representó una dolorosa pérdida humana, sino el inicio automático de una crisis administrativa y de mantenimiento de proporciones inéditas para el espacio de la Loma de Bonilla. Históricamente, la sustentación, limpieza y cuido de estas infraestructuras turísticas dependían de los presupuestos de las Direcciones de Obras Públicas; sin embargo, la promulgación de la Ley del 3 de octubre de 1973, que creaba formalmente al Instituto Nacional de Parques (Inparques), generó un complejo, lento y desordenado proceso de transición institucional a nivel nacional.
   Para mediados de 1974, mientras las competencias en materia de recreación y manejo de áreas protegidas eran transferidas jurídicamente desde los despachos regionales hacia el nuevo ente nacional, el parque de Carache quedó sumido en un peligroso limbo legal y operativo, una auténtica "tierra de nadie". Sin la presencia constante y la supervisión celosa de Gudiño, y con el presupuesto y las cuadrillas de mantenimiento totalmente suspendidas a la espera de la instalación de la delegación de Inparques en el estado Trujillo, el recinto cayó en una situación de extrema vulnerabilidad física.
   Aprovechando este abandono institucional, elementos vandálicos perpetraron un desvalijamiento sistemático de las instalaciones: en pocos meses, el parque fue despojado por completo de sus sanitarios, las griferías, los acabados de los quioscos y las maderas culminadas con tanto esfuerzo en 1970, dejando el paraje en un estado desolador de ruina prematura.

CAPÍTULO VII: EL RECHAZO ESTRATÉGICO Y LA GESTIÓN DE RECUPERACIÓN (1974-1975)
1. El Firme Rechazo de Nixon Montilla como Catalizador Institucional
   Con la instalación y toma de posesión del nuevo cuerpo edilicio de la Cámara Municipal de Carache el 19 de abril de 1974 —gabinete donde el dirigente Nixon Montilla Ruiz asumió la investidura de Concejal Vocal y el ciudadano Napoleón Moreno Rodríguez fue designado como Síndico Procurador Municipal—, las nuevas autoridades locales se toparon de frente con la penosa realidad del desmantelamiento de la Loma de Bonilla.
En una transición política clave tras la victoria presidencial de Carlos Andrés Pérez y la renovación de los cuadros institucionales el 21 de marzo de 1974, los entes del gobierno regional pretendieron sacudirse el problema del parque, intentando realizar una entrega formal y apresurada de las instalaciones en ruinas a la municipalidad de Carache para desentenderse de los costos de reconstrucción.       
   Fue en ese momento preciso donde el concejal Nixon Montilla Ruiz ejerció una postura de rechazo político tan firme como estratégicamente brillante: Montilla se negó rotundamente en el seno de la Cámara a recibir un parque desvalijado y destruido.
   El edil argumentó con vehemencia que aceptar el recinto en esas condiciones paupérrimas, sin un presupuesto de restauración financiera previamente garantizado y firmado por la directiva nacional de Inparques, transformaría inmediatamente el proyecto en una carga económica totalmente inviable e insostenible para las arcas de Carache, condenando irremediablemente la obra física de Hermes Gudiño al abandono definitivo y al olvido. Este histórico "no" institucional de Nixon Montilla actuó como el catalizador político necesario a nivel regional y nacional, obligando al naciente organismo técnico nacional (Inparques) a asumir su responsabilidad legal e intervenir financieramente en la recuperación del sitio.
2. El Rescate Físico: Napoleón Moreno y la Consolidación de Inparques
   La presión sostenida y coordinada de la Cámara Municipal, en alianza con los habitantes y fuerzas vivas de la Loma de Bonilla, obligó finalmente a la directiva nacional de Inparques a destinar fondos de emergencia e intervenir el paraje. Para salvar el proyecto turístico, el instituto nacional procedió a la contratación formal de personal técnico de mantenimiento, guardaparques y restauración, recayendo la responsabilidad y el rol operativo fundamental de la reconstrucción en la figura del Síndico Napoleón Moreno Rodríguez.
En una transición de funciones sumamente notable, Moreno pasó de ser el garante legal y administrativo de los ejidos municipales en su rol de Síndico, a transformarse en el brazo ejecutor y director de las operaciones de campo en la Loma de Bonilla. Bajo su conducción directa, se organizaron y lideraron nuevas cuadrillas de limpieza, desbroce de vegetación invasora y continuación de las fases constructivas que devolvieron en corto tiempo la plena operatividad, la dignidad y la belleza paisajística al centro recreacional, asegurando para la posteridad la preservación del patrimonio edificado originalmente por Hermes Gudiño entre la neblina de la montaña.

CAPÍTULO VIII: CONSOLIDACIÓN INFRAESTRUCTURAL, ORDENAMIENTO TURÍSTICO Y DELIMITACIÓN GEOGRÁFICA DEFINITIVA
1. Infraestructura de Resguardo y Ordenamiento Turístico (Gestión de Napoleón Moreno)
La evolución física y funcional del parque recreacional no se detuvo con la reconstrucción de sus estructuras básicas; requirió de una visión institucional avanzada, orientada a la preservación ecológica y al ordenamiento técnico del flujo de visitantes, una fase consolidada plenamente bajo la dirección de Napoleón Moreno. Con el firme propósito de proteger el frágil ecosistema de bosque húmedo y regular el uso del espacio público, Moreno proyectó y ejecutó la importante obra del cercado perimetral de toda la poligonal activa del parque. Esta estructura de aislamiento no fue un simple elemento de delimitación civil, sino una medida de resguardo ambiental indispensable para proteger la flora y la fauna de factores antrópicos perjudiciales.
   A la par del cercado del recinto, Moreno diseñó e implementó un circuito vial y peatonal interno técnicamente organizado, caracterizado por el establecimiento de un punto de entrada principal estrictamente controlado y una vía de salida formal ubicada al final del recorrido. Este diseño de ingeniería recreativa aportó ventajas cruciales:
  Seguridad y Custodia Continua: Permitió un monitoreo y registro permanente del número y procedencia de las personas que ingresaban al pulmón vegetal.
  Preservación del Suelo y Capa Vegetal: Evitó la saturación y el pisoteo indiscriminado de las áreas boscosas, forzando de manera armónica al visitante a mantenerse dentro de las caminerías establecidas.
  Asimismo, la gestión de Napoleón Moreno dinamizó de forma definitiva el atractivo turístico del recinto a nivel regional al incorporar formalmente botes de uso público en la laguna principal, transformando la navegación recreativa en la actividad emblemática, familiar e identitaria del complejo de la Loma de Bonilla.
2. Contracción Presupuestaria y Concentración Geográfica en la Vía Principal
    Un aspecto fundamental de esta investigación histórica radica en esclarecer la fisonomía geográfica definitiva del parque en contraste con los documentos originarios. A pesar de la vasta extensión territorial de kilómetros cuadrados contemplada en los títulos de adquisición pública de 1948, el manejo del presupuesto real de mediados de la década de 1970 obligó a la administración pública a replantear drásticamente la escala del proyecto.
    Ante la imposibilidad financiera y logística de mantener, vigilar, limpiar y dotar de servicios de guardaparques a los extensos kilómetros cuadrados originales que se extendían por la montaña, las autoridades aplicaron un estricto criterio de centralidad turística y optimización de los recursos fiscales: limitaron el desarrollo activo del parque exclusivamente a una franja central adyacente a la vía principal que conduce hacia Carache.
Esta decisión de planificación económica confinó las obras, el cercado de Moreno y el equipamiento a un área núcleo visible directamente a los ojos del turista y del viajero en tránsito, reduciendo sustancialmente los costos operativos de custodia. Como consecuencia directa de esta contracción económica presupuestaria, los esfuerzos institucionales se concentraron de manera exclusiva en un solo cuerpo hídrico (la Laguna Amarilla o Laguna Principal), dejando fuera de la cerca perimetral y del circuito oficial de Inparques a la Laguna de "El Carruzo" y demás espacios inundables periféricos. Este ordenamiento pragmático definió la fisonomía actual del sitio, consolidándolo de forma definitiva como un parque recreacional compacto, sostenible, eficiente y estratégicamente ubicado como la gran vitrina natural al borde de la carretera nacional.

CAPÍTULO IX: LA BATALLA POR EL EPÓNIMO Y LA TRANSFORMACIÓN ECOLÓGICA (1975-1976)
1. La Estrategia Legislativa y Mediática de Nixon Montilla (1975)
   Si la infraestructura de piedra representó el cuerpo del parque y las festividades del primero de mayo su alma obrera, la asignación oficial del nombre de Hermes Gudiño como epónimo del recinto constituyó el sello definitivo de justicia histórica; un reconocimiento que estuvo a punto de perderse de forma irremediable en los intrincados laberintos de la burocracia centralista de Caracas. Tras el fallecimiento de Hermes en 1974 y la posterior toma de control por parte de Inparques, el nombre del parque de la Loma de Bonilla entró en un limbo administrativo que el joven concejal Nixon Montilla Ruiz decidió romper mediante una ofensiva legislativa, política y mediática sin precedentes en la región.
   La investigación exhaustiva realizada por nuestro equipo en los archivos y libros de actas municipales de Carache correspondientes al período 1974-1978 revela una realidad documental inquietante: el nombre de Hermes Gudiño no aparece asentado ni vaciado en las actas de las sesiones solemnes del 19 de abril ni del 1 de junio de 1975, a pesar de existir plenas certezas históricas de que la intervención y el discurso de Montilla en defensa del epónimo fueron extensos, apasionados y aplaudidos por la cámara. Este evidente "vacío documental" en los libros oficiales demuestra que, en reiteradas ocasiones, la burocracia y la transcripción de la historia oficial marchan a un ritmo ostensiblemente más lento que la gratitud, la memoria viva y el sentimiento del pueblo.
   Ante esta alarmante parálisis del registro formal en las cámaras edilicias, Nixon Montilla aplicó una audaz e innovadora estrategia de comunicación de masas para forzar la legitimación social del epónimo. Utilizó el influyente medio impreso regional "Avispas", publicando en el año 1975 un combativo y sentido texto en el número 6 de dicho vocero bajo el título de "Editorial: Hermes". A través de esta plataforma periodística, Montilla bautizó socialmente el espacio recreativo con el nombre de Hermes Gudiño en todo el estado Trujillo.
   Al "viralizar" masivamente la denominación por medio de la prensa escrita, transformó el homenaje póstumo en un hecho político consumado. Lo que los despachos gubernamentales en Caracas no querían o postergaban firmar, el pueblo carachero ya lo estaba leyendo, asimilando y repitiendo como una verdad histórica absoluta. Una vez que el nombre estuvo sólidamente sembrado en la boca de la gente y en el papel del periódico, al Estado venezolano le resultó técnicamente imposible borrar la identidad del constructor.
   Simultáneamente, Montilla llevó la batalla al plano administrativo central, enviando rigurosas e insistentes misivas y comunicaciones directas a la sede central del Instituto Nacional de Parques (Inparques) en Caracas con el objeto de oficializar el epónimo en los mapas turísticos de la República. La respuesta de la burocracia nacional fue el silencio administrativo, una omisión indolente y genérica muy propia de las oficinas de la capital.
    Sin embargo, la victoria definitiva se selló desde el propio terreno de la Loma de Bonilla. Nixon Montilla blindó la identidad cultural del parque de tal manera que, cuando los ingenieros civiles, topógrafos y técnicos forestales de la dirección regional de Inparques Trujillo arribaron al sitio para iniciar los inventarios y las labores de guardería ambiental, se toparon de frente con un epónimo que ya era ley consuetudinaria en las calles y en las comunidades. Ante la inquebrantable firmeza de la gestión local y la presión mediática del periódico Avispas, los ingenieros no tuvieron otra opción técnica que registrar y asumir formalmente el nombre de "Parque Recreacional Loma de Bonilla - Hermes Gudiño" en sus propios planos y registros operativos regionales, forzando por la vía de los hechos la posterior aceptación del epónimo en la capital de la República.
Como balance de este proceso, podemos afirmar categóricamente:
   "El bautizo del parque en 1975 no emanó de un frío decreto ministerial, sino de una insurgencia civil organizada. El concejal Nixon Montilla transformó una intervención oral no asentada en las actas en una realidad regional irreversible. Al utilizar la prensa escrita —específicamente el periódico Avispas— como escudo y la gestión directa de calle como espada, logró que el silencio administrativo del centralismo fuera derrotado por la presencia indiscutible de un epónimo que ya pertenecía por entero al paisaje, a la neblina y al sentimiento del pueblo carachero".
2. La Transformación Ecológica y el Legado Vivo de CONARE (1976)
Si bien Hermes Gudiño Briceño fue el arquitecto civil que soñó, defendió y construyó las bases de piedra y las caminerías del parque, el destino histórico determinó que su testamento físico fuera resguardado y potenciado por una transformación ecológica e institucional sin precedentes justo un año después de las batallas por el epónimo. En el año 1976, el esfuerzo del Estado por potenciar a Carache no se detuvo; se transformó en bosque denso para asegurar que la infraestructura levantada por el "Hijo Adoptivo" boconó-carachero no fuera devorada por la erosión o el paso del tiempo.
Según consta de forma fidedigna en el Acta N.º 3 de la Sesión Extraordinaria de Cabildo Abierto, fechada el 25 de abril de 1976, el Concejo Municipal de Carache celebró una histórica plenaria pública con la presencia del entonces Gobernador del Estado Trujillo, el Dr. Muchacho Bertoni. En dicho Cabildo se selló, aprobó y firmó un ambicioso convenio de reforestación y restauración ambiental masiva a ser ejecutado a través del brazo técnico de la Compañía Nacional de Reforestación (CONARE).
Esta intervención de ingeniería forestal transformó profundamente la geografía de la Loma de Bonilla bajo los siguientes parámetros técnicos:
  Extensión y Poligonal: Se intervinieron de forma intensiva las áreas escarpadas, colinas y vertientes que conforman y rodean la poligonal central del parque recreacional.
  Introducción de Especies: Se plantaron de manera masiva, técnica y sistemática miles de ejemplares forestales de Pinos y Eucaliptos, especies aptas para la estabilización de suelos en zonas altas.
  Impacto Ambiental y Climático: Esta reforestación cambió radicalmente y de forma definitiva el rostro paisajístico de la Loma de Bonilla. Lo que hasta mediados de la década de 1970 eran colinas andinas semiáridas, secas, deforestadas y fuertemente erosionadas por los vientos, se convirtió en un denso y majestuoso bosque húmedo de montaña. Este denso manto vegetal fue el elemento definitivo que generó el microclima forestal que hoy disfrutamos, permitiendo que las temperaturas locales descendieran y se estabilizaran de forma permanente entre los 16 °C y 29 °C.
Más allá del indudable valor estético y paisajístico del bosque de pinos, la intervención de CONARE en 1976 resultó fundamental desde el punto de vista hidrológico: protegió de forma científica las microcuencas, escorrentías y nacientes subterráneas que alimentan de manera natural el vaso de la Laguna Amarilla y de la vecina laguna de El Carruzo. De este modo, se aseguró que el esfuerzo de infraestructura civil que Hermes Gudiño lideró en vida quedara resguardado perennemente por un majestuoso y perenne pulmón vegetal. El manto verde de la Loma de Bonilla constituye, hoy por hoy, el legado ecológico vivo de aquella gestación institucional.

CAPÍTULO X: METODOLOGÍA, ANÁLISIS DE FUENTES Y CRÉDITOS DE LA INVESTIGACIÓN
   Para dotar a este documento del rigor historiográfico y la validez legal exigida por las normativas de la Crónica Municipal y las directrices de Inparques, se desglosa a continuación el aparato crítico de las fuentes debidamente procesadas, confrontadas y validadas por el equipo interdisciplinario durante los años 2021 y 2026:
1. Fuentes de Registro Civil, Eclesiástico y de la Propiedad Inmueble
Documentación oficial e histórica procesada exhaustivamente para verificar y certificar la identidad biográfica del personaje epónimo y la cadena jurídica de titularidad real del parque:
  Identidad de Hermes Gudiño: Acta de Nacimiento del año 1923, asentada debidamente en los libros principales del Registro Civil del Municipio Boconó, Estado Trujillo. Certifica el origen de Hermes Gudiño Briceño el 3 de abril de 1923 en el sector Miticún. Acta de Presentación Civil de fecha 17 de julio de 1923, suscrita formalmente ante la autoridad de la época, el ciudadano Armando Velazco H.
  Patrimonio Público y Cadena de Titularidad (1948): Certificación de Registro de Terrenos e Inmuebles Rurales correspondientes al año 1948. Documento original de compra-venta pura y simple otorgado por Micaela Sáez de Rivero en favor del Estado Venezolano y la Gobernación de Trujillo. Representa la prueba jurídica fundamental e inexpugnable de que el área de las lagunas de la Loma de Bonilla constituye legalmente patrimonio público inalienable desde mediados del siglo XX, desestimando cualquier reclamación de propiedad privada. Certificación de Títulos institucionalizada posteriormente por los canales del Registro en el año 1986 bajo la fe del Registrador Juan Bautista Hernández Bracamonte.
2. Archivo Legislativo del Concejo Municipal de Carache
Cuerpo de actas y libros de debates parlamentarios locales localizados, leídos e interpretados técnicamente por el equipo de investigación de la cámara:
  Defensa Territorial y Conflicto Sucesoral (1968): Acta de Sesión Ordinaria  31 de marzo de 1969. Registra formalmente la solicitud de permiso indefinido de Hermes Gudiño Briceño para dejar su cargo de concejal y asumir la Jefatura de la Zona de Obras Públicas Estatales, así como la vacancia del cargo y la consiguiente juramentación del ciudadano Abdón Briceño Leal como nuevo Síndico Procurador del Distrito.
  Convenio Ambiental y Reforestación con CONARE (1976): Acta Número 3 correspondientes a la Sesión Extraordinaria de Cabildo Abierto de fecha 25 de abril de 1976. Documenta detalladamente el debate público, el convenio de reforestación masiva de pinos y eucaliptos con la Compañía Nacional de Reforestación (CONARE) y la intervención institucional del Gobernador Dr. Muchacho Bertoni en la Loma de Bonilla.
3. Fuentes de Historia Oral (Testimonios Directos)
Entrevistas etnográficas y de memoria histórica grabadas, transcritas y confrontadas en dos fases de campo realizadas en los años 2021 y 2026:
  Informantes Clave y Testigos de Época:
    Ciudadano Nixon Montilla Ruiz (Exalcalde del Municipio Carache y concejal de la cámara en 1974-1975): Ofreció un valioso e irremplazable testimonio directo sobre la gestión póstuma del epónimo, el rechazo estratégico a recibir el parque destruido, las cartas enviadas a Inparques Caracas y el uso político-comunicacional del periodismo regional para imponer el nombre de Hermes Gudiño ante el silencio centralista.
    Ciudadano Germán Cumaná: Aportó el valioso relato histórico sobre la concepción de "obra abierta" del parque, la ausencia de rejas originarias, el turismo receptivo espontáneo que atendía personalmente Gudiño con delegaciones de Lara, y las históricas festividades obreras del primero de mayo organizadas bajo la conducción sindical del dirigente José de Jesús Montilla.
    Ciudadana Uvencita Yépez Esposa de Gudiño) Luis Yépez : Ofrecieron testimonios sobre la fisonomía de las lagunas antes de la construcción de los muros de Atanacio Bello y la memoria del uniforme kaki de Gudiño.
  Equipo Técnico Entrevistador: Carlos Enrique Rodríguez Arrieche (Cronista Municipal) y el concejal Jorge Abad Pérez (Fase de campo de actualización, abril de 2026).
4. Fuentes Hemerográficas, Bibliográficas, Gráficas y Digitales
  Hemerografía: MONTILLA Ruiz, Nixon (1975). "Editorial: Hermes" en Periódico Impreso Regional Avispas, Número 6. Herramienta fundamental de prensa utilizada para la legitimación social y el bautizo comunitario del epónimo tras la parálisis del registro en cámara.
  Bibliografía Local: MINUMBOC, Rodolfo (1975). Monólogo con mi Valle. Texto literario e histórico que contextualiza el Carache de los años setenta y la pérdida de sus servidores públicos.
  Fuentes Digitales: RODRÍGUEZ ARRIECHE, Carlos Enrique (2007). Geografía del Municipio Carache. Portal institucional Blogspot / Actualizado y confrontado exhaustivamente en el Blog de investigación digital "Parque Recreacional Hermes Gudiño" (Fases 2021 y 2026).
  Registro Gráfico y Fotográfico: Colección de fotografías de campo de la Laguna Amarilla y lagunas de la Loma de Bonilla (Archivo 2015) / Retrato fotográfico oficial del ciudadano Hermes Gudiño Briceño vistiendo indumentaria de Obras Públicas (Colección histórica, año 1973).
CRÉDITOS INSTITUCIONALES DEL EQUIPO DE INVESTIGACIÓN (ABRIL DE 2026)
De conformidad con los mandatos de la Cámara Municipal y en aras de certificar el rigor institucional de este cuerpo documental, se dejan asentados los créditos del equipo interdisciplinario que participó activamente en la localización de archivos, transcripción, entrevistas y redacción final de la presente relatoría histórica en abril de 2026:
Coordinación General, Texto y Relatoría Histórica:
  Carlos Enrique Rodríguez Arrieche: Cronista Municipal de Carache. Responsable de la investigación de campo, entrevistas, cotejo de fuentes de archivo, paleografía jurídica y redacción definitiva de la relatoría histórica.
  Juan José León Crespo: Vicepresidente del Concejo Municipal de Carache. Encargado de la revisión técnico-histórica del contenido y la validación de la línea de tiempo institucional.
  Nery Daboin: Presidente de la Cámara Municipal de Carache. Coordinador general de la investigación institucional y enlace institucional con los entes regionales.
Equipo de Búsqueda de Archivos, Gestión Documental y Transcripción:
  Francisca Mejías (Administradora de la Cámara): Responsable técnica de la localización física, desarchivado y control de certificaciones de los títulos de propiedad de 1948 y 1986.
  Mendrys Domínguez (Secretaria Principal del Concejo): Custodia oficial y responsable del acceso riguroso a los libros originales de Actas de Sesiones de la Cámara Municipal correspondientes a los años claves de 1968, 1969 y 1976.
  María Mazzaglia (Secretaria) y Lobelia Benítez (Escribiente de la Cámara): Encargadas del minucioso proceso de transcripción dactilográfica, lectura analítica y vaciado crítico de las actas de sesiones ordinarias y extraordinarias analizadas en la investigación.

  María del Valle Rojas y Jorge Abad Pérez (Concejales del Municipio): Supervisores institucionales de la línea de investigación de campo en materia de geografía, linderos y variables ambientales del parque.
Antecedentes de la Investigación de Campo (Fase Inicial 2021):
  María Angélica Bravo Roche, Jeraldin Jamileth Moreno Velásquez y Carlos Enrique Rodríguez Arrieche: Investigadores originarios que sentaron las bases metodológicas y el primer inventario de fuentes orales para el rescate de la memoria del parque en el año 2021.
Instituciones Colaboradoras y Co-patrocinantes:
  Concejo Municipal de Carache (Garantía del patrimonio legislativo)
  Oficina Municipal del Cronista de Carache (Custodia de la identidad local).
  Instituto Nacional de Parques (INPARQUES) - Delegación Regional Trujillo (Resguardo técnico y de guardería ambiental).
 Dado, firmado y sellado en el Despacho de la Oficina Municipal del Cronista de Carache, a los 7 días del mes de julio del año dos mil veintiséis (2026)

Anexos













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